Si, ya se, ya se, en realidad hay muchos mundos…
Diferencias por sexo, raza, religión, política, cultura y hasta prácticas de ocio…pero sobre todo, por
encima de todo…está la diferencia económica
Durante la época de la política esclavista del sur de Norteamérica, los
sureños estaban convencidos de la “real”
inferioridad especialmente
intelectual de sus esclavos. Naturalmente que eran intelectualmente
inferiores. También en salud o modales, pero se lo creían así, sin más, como
por designio divino; lo que les permitía cometer impunemente todo tipo de
atrocidades, sin ningún tipo de condicionante ni legal ni moral
¿Cómo no iban a ser inferiores?
Coge un bebé, no lo alimentes en condiciones, sepáralo de su familia,
ponlo a trabajar con cinco y seis años; no permitas que aprenda a leer y si es
posible a no pensar por si mismo.
Asegúrate de que tema por su vida y su futuro y por su propia gente; que le
quede bien claro que no es nada, solo mercancía barata
Pues bien, en ese momento habrás conseguido un auténtico ser “inferior”
de por vida, por muy blanquito que el bebé sea
Eso que parece muy extremista se puede extrapolar suavizado a cualquier
historia cotidiana en cualquier país
La diferencia de clases sociales es bastante evidente y si alguien no
se da cuanta es porque apenas sale del cerrado círculo de su propia clase (sea
cual sea). La televisión, los libros, el cine…nos ofrecen diferentes versiones
del mundo, que se convierten en algo meramente anecdótico para una gran mayoría
de los caminantes que pululamos por este extraño, desigual, desconcertante y
apasionante planeta