Escondido tras la
sombra de un castaño, el miedo lucha por sobreponerse. Escapa de la injusticia,
de la opresión. De esa extraña obsesión humana de utilizarnos los unos a los
otros. De metamorfosearnos en lobos hambrientos al menor atisbo de indefensión
El miedo se esconde,
pero tiene cerca demasiadas imágenes fraticidas y terribles
Yo me imagino que somos
sacerdotisas de la naturaleza, y rezo a los árboles para que se multipliquen y
se junten los unos a los otros, formando un bosque impenetrable de donde el miedo no pueda salir jamás








