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martes, 20 de noviembre de 2012

Sin respuestas


 ¿Por qué intentas siempre desviar mi camino?
¿Por qué no puedes dejar el optimismo entre la realidad y la ficción?
¿Y quién ha dicho que tenga que ser eternamente optimista?
¿Quién se cree que no necesito llegar al fondo para volver a pegarme a la vida?

 
Pues quiero tener derecho a equivocarme. A evolucionar aunque sea para peor, a sentir miedo y no esconderlo. Dejar libre esa viscosa y mutante tristeza que empaña mucho más que unas solitarias gafas
Ojalá supiera llorar hacia fuera. Imitar a la lluvia enfurecida. Salpicar las culpas ajenas y empapar las mías hasta tener que escurrirlas con la fuerza de la razón y la misericordia
Deja de darme lecciones, tú, seas quien seas

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