¿Por qué no puedes dejar el optimismo entre la realidad y la
ficción?
¿Y quién ha dicho que tenga que ser eternamente optimista?
¿Quién se cree que no necesito llegar al fondo para volver a
pegarme a la vida?
Pues quiero tener derecho a equivocarme. A evolucionar aunque
sea para peor, a sentir miedo y no esconderlo. Dejar libre esa viscosa y
mutante tristeza que empaña mucho más que unas solitarias gafas
Ojalá supiera llorar hacia fuera. Imitar a la lluvia
enfurecida. Salpicar las culpas ajenas y empapar las mías hasta tener que
escurrirlas con la fuerza de la razón y la misericordia
Deja de darme lecciones, tú, seas quien seas
No hay comentarios:
Publicar un comentario