
Las calles desiertas apenas se
vislumbran,
mis pasos a ninguna parte
se arrastran al ritmo del amanecer
Estás en mi corazón cruzado por un
relámpago
La luz rojiza se asoma con la timidez
de una sonrisa infantil
Latidos al compás de trinos
escondidos
Corazón galopante al ritmo de la luz
Amo esa soledad, lloro en silencio
Avanzo con suavidad etérea
Una ligera brisa se cierne sobre mí
con promesas aún por descifrar
El reflejo de la luna se empeña
en permanecer
Los jirones rojos se van difuminando
Respiración acompasada
Belleza que llena mis ojos y mi alma
Espectro de ciudad encantada
No hay meta, no hay llegada
Mi fuerza sale de mis venas a mi boca
La avenida se llena de luz
Pequeñas figuras comienzan a aparecer
Y comprendo que hay otros seres
que salen también a la vida,
no sé si son reales
Yo sigo, sigo siempre adelante
me pierdo, me lleno de luz
y desaparezco entre la belleza
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