Al principio tuve que
palpar tu ausencia en mis momentos, claro que muchos prefería que no los
vivieses, sufrirías. Luego otras personas pusieron granitos de arena para que
no fuéramos importantes…madre…perdónales porque no saben lo que hacen…nos
acostumbramos a la ausencia, las cartas primero, el teléfono luego, acortaban
los períodos de encuentro. Tú sabías que no era feliz, creo que lo supiste
siempre, pero no hablábamos de ello. Tampoco de lo que eso te dolía. Pero había
un lazo invisible que nos tenía atadas muy corto y esa distancia se
acortaba aún más a medida de que lo
hacía tu vida
Ambas fuimos fuertes ¿verdad?
A veces nos unían las palabras, a veces el silencio, otras las miradas. Aunque
éramos muy diferentes, el espejo de tu solidez, de tu amor, siempre fue un
reflejo de luz para mí
Los últimos tiempos no
fueron fáciles querida mía, pero así son las cosas. De jóvenes nos creemos que
el mundo puede estar a nuestros pies, y al final nosotros estamos a los pies
del mundo. La felicidad es lo más volátil de la naturaleza, por eso sabíamos
que simplemente había que vivir sin esperar…así, igual te encuentras algo
Ya sé que tu creías que
era bastante tonta (a veces incluso me lo decías), que no pensaba en mi misma,
que mi necesidad de compartir me hacía vulnerable. Se que eso te preocupaba,
pero cada uno es como es y tu nos aceptabas a todos tal cual
Y tal como tu querías
no hemos hecho dramas, todos tranquilos, todos asumiendo a su manera tu
ausencia. Tuviste mucho amor y compañía, te fuiste aliviada y al fin tranquila.
Eso nos tranquiliza a nosotros, luego el vacío se llena con los buenos
recuerdos
Quisiera aunque no es
posible, que supieras que sigo siendo fuerte…y tonta…que así son las cosas, y
que se que las personas se hacen eternas en el pensamiento de los que las aman,
así que de verdad te dejo ir
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