Ahora me pregunto si estas palabras las dictaba la juventud, el momento, la utopía…o tal vez podamos seguir sintiendo los mismos latidos de libertad…
La vida nos pone la senda
es cuestión de caminar,
¿quién prefiere estarse quieto
esperando el final?
Si estarse quieto es difícil,
caminar lo es mucho más.
¿Quién al estar abatido
no desiste de continuar?
¿Quién de rabia no ha llorado
al sentir la soledad,
de luchar por el respeto
de uno mismo y los demás?
¿Quién no quiere en democracia
compartir la libertad
de crear un mundo nuevo,
una nueva sociedad?
Pero es largo el camino
nunca parece llegar
esa meta, ese instante,
donde no se pueda dar
la explotación por el hombre
hacia el hombre, tan normal
en un mundo insolidario
que nos quiere separar,
del destino que espera
que sepamos encontrar,
el camino, la vereda,
que nos de la libertad

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