
¡Había vuelto! o tal vez siempre había estado allí. Le había reprochado
tanto su alud de palabras, que ahora no podía quejarse de su silencio. Los
dioses les habían robado la presencia, pero en la ausencia, la fuerza que los
unió, dejaba el aire plagado de efluvios de amor y jazmines

Pues sí, así sería, o la entrega total en libertad, o el frío de la
eternidad sin su presencia
Pero los ojos de él, fijos y expectantes…decían mucho

Cerró los ojos para que el dolor no expulsara por ellos puñales
asesinos…a él no…cuando los abrió, las estrellas se había apagado como si las
hubieran cubierto con papel celofán azabache
No hay comentarios:
Publicar un comentario