Se despertó con una sensación extraña, como si no pudiera abrir los
ojos. Con la cabeza embotada y los pensamientos inertes, se esforzó en recordar
algo. La noche anterior había tenido una
“visita”….una habitual…y no de los peores. Le sintió nervioso, apurado. Había sido
rápido. Le pidió algo concreto, algo que a estas alturas ya no le daba ni asco.
Lo mejor era siempre lo más rápido
Incomprensiblemente él, antes de irse, le había dado una pastilla diciendo
que era para que descansara. Ella se la había tomado con la esperanza de no
despertar. Pero no era así, se sentía entumecida pero estaba despierta. Era incapaz
de pensar con claridad, pero pudo darse cuenta de que por la puerta se filtraba
una diminuta rendija de luz. ¿Estaba abierta?. Se levantó vacilante, dio unos
inseguros pasos hacia lo que creía una alucinación. Llegó con temor a la
puerta, toda su desorientación se despejó
de golpe al ver que la abría sin dificultad
Se asomó sin pensar y vio un pasillo iluminado y desierto. Una siniestra
hilera de puertas más o menos entreabiertas. El silencio era absoluto. Se asomó
un poco más, lo justo para asegurarse que efectivamente nada ni nadie
interfería en la fantasmagórica imagen que contemplaba
Echó a correr impulsivamente. Pasaba de un pasillo a otro chocando con
esquinas, sudando esperanza y pavor a partes iguales. A veces tenía que dar la
vuelta al encontrarse con una pared sin salida, impenetrable
Jadeante, tuvo que aminorar el paso, al poco le pareció oír el rumor de
voces. Escuchó, intentó orientarse por aquel sonido cada vez menos
imperceptible. Sí, eran voces, muchas y
enérgicas. Fue hallando el camino y al final vio la “puerta”, la última. Aquel descomunal monstruo de hierro
con las fauces abiertas de par en par
Llegó sin fuerzas, la cruzó y de nuevo creyó estar ante una alucinación. Decenas de personas corrían de un lado a
otro. Vehículos militares acordonaban la zona. Un hospital de campaña se
adueñaba del frente de aquel descampado que continuaba tras el aterrador
edificio de piedra. Se dio cuenta…era libre…ya no más maltrato, no más
violaciones ni encierro
Las habían liberado a todas. Alguna mujeres lloraban, otras se abrazaban,
pero a pesar de la alegría mezclada con
la incredulidad, todas, fuera cual fuera
su gesto, tenían la misma mirada…medio perdida, medio congelada
Se paró sin darse cuenta; una fina lluvia empezó a caer mezclándose con
unas lágrimas que ni siquiera sentía…no
veía nada, no oída nada…
Respiraba despacio intentando no ahogarse y sentir de nuevo la
sensación de estar viva


No hay comentarios:
Publicar un comentario