(O
volviendo a “Tenemos que hablar de Kevin”)
Mi
querido Kero, hace unos días opinaba sobre mis impresiones sobre ese
libro y tu comentabas que si no tenías ocasión de leerlo, verías
la película
Pues
yo ahora me siento en la obligación de hablar de ella
El
domingo tuve la ocasión de verla. Reconozco que tenía bastante
curiosidad de comprobar como habían podido meter la intensidad de de
las cartas de Eva Katchadourian en una película de la ahora mismo
acabo de leer críticas muy positivas. Tal vez si la hubiera visto
sin leer el libro, podría opinar de otra manera, pero al terminar de
visionarla me quedé perpleja, desconcertada
Para
mí en ese momento lo único que el filme tenía en común con el
libro es el argumento básico “familia americana con hijo
adolescente asesino en serie”
¿Dónde
queda la lucha de una mujer para conseguir los sentimientos al
parecer obligados en el deseo de maternidad?, ¿los verdaderos
sentimientos de Kevin hacia su padre?, ¿la forma de Eva de ver el
amor, los EEUU, las cosas que se dan por hechas, su sentido de la
libertad, las lejanas pero comprensibles familias mutuas, su
impotencia hacia la actitud de Franklin, la necesidad de tener a Celia, su enfrentarse a lo
imposible, su desfragmentarse entre el dolor de lo incompresible?

Abrazos
madrugadores
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