La vida
se empeñó en mantenernos separados. Por largo tiempo fue el penar y
la desdicha. Hasta que el fin, tu rostro tuvo forma y tu alma fondo
Tu risa
contenida se convirtió en mi canción de culto. La cadencia de tu
voz, en el imán que me arrastraba. La fuerza de tus brazos en el
motor que ponía en marcha mil sensaciones escondidas
Ay amor,
las lágrimas arrastran el dolor y el miedo al pozo luminoso de la
esperanza
Voy a
llenar tu cuerpo de besos y caricias que marquen a fuego el sello de
mi piel en la tuya
Y voy a
quererte hasta que desfallezcas...de felicidad...el resto...te lo
contaré al oído
No hay comentarios:
Publicar un comentario