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lunes, 17 de septiembre de 2012

La marea de colores

 

El sábado Madrid fue un inmenso océano donde confluían multitud de ríos de diversos colores

Reconozco que estoy cansada, este fin de semana no ha sido suficiente para recuperar una semana intensa de trabajo y noticias negativas

Por eso la marcha contra esta locura de recortes no solo económicos sino de derechos, que a veces me parece haber retrocedido en el tiempo 50 años y suma y sigue. Pues eso, aparte de la necesidad que sentía de manifestarme, de decir no estoy de acuerdo, voy a seguir protestando aunque no valga de nada, al menos no digáis que estamos contentos y resignados, esta marcha me sirvió de bálsamo. Tremendamente multitudinaria, con firmeza pero sin crispaciones, mucha unidad que ya echaba en falta de un país que se había perdido en el desgaste de un consumo que ahora no es posible y me para algunos llega a rozar la miseria

Este es el otro lado de los encuentros, ver rostros conocidos aunque parezca imposible en esa marea espectacular y ejemplar. Contarse cosas realmente terribles; ya no hay familia  trabajadora que no esté tocada más o menos de cerca, por historias que te harían llorar si no fuera porque hay que reservar las fuerzas para lo que venga
Pero en nuestras caras había satisfacción, determinación, y no sé, mucha gente pensará que todo el ínútil, que a muchos nos pilla en edades para no hacer grandes cosas. Pero no importa. Yo en mi centro he cambiado la tarjeta identificativa con nombre y foto, por una con un mensaje en contra de los recortes de derechos, y ya se que no vale para nada, pero al menos, yo creo que esa es mi auténtica identificación.

Reencuentros y determinación
 
 

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