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miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Sufren por todo las mujeres?


A las mujeres se nos ha enseñado siempre que tenemos que dar lo mejor de nosotras mismas. Lo que no sé si ese afán por cuidar de todos es meramente cultura o tiene algo de genes femeninos adecuados para la conservación de la especie

Pero dentro de ese afán de cuidadoras, expertas en casi todo, guardianas de la familia y de sus valores (sean cuales sean en cada caso), hay otra parte todavía más drástica

Las mujeres sufren (o sufrimos) por casi todo. Cuando las cosas van bien, alegría a tope, pero la cantidad de cosas y personas por las que se sufre, es ilimitada

Que se muere la tía-abuela con 97 años, que si el hijo de la tía Pili se ha divorciado, si nuestra hija menor tiene problemas con los estudios, que la excursión del mayor se ha suspendido por el mal tiempo; al tío Tomás le ha do un amago de infarto y encima su hijo se ha quedado en paro; la hermana mayor a tenido un aborto y a papa se le ha estropeado el coche

Pues sí, aunque parezca grotesco, las mujeres asumen todos los males de alrededor como si fueran suyos. La familia por muy lejana que sea, amigos, vecinos, etc. Y no digamos si además tienen inquietudes sociales

En fin, a veces me acuerdo de la extensa Norteamérica, donde hay familias que viven en diferentes estados y se ven el día de acción de gracias y poco más. En España eso es impensable, no solo por su tamaño, sino por la idiosincrasia de las madres que no pueden vivir sin saber que “les va bien” a sus retoños

A mí esto me parece excesivo y un tema para extenderse hasta la extenuación. Y no quiero eso claro, pero así lo pienso y así lo escribo

¿Será que en definitiva soy una mujer muy mala y una mala madre?

(Bueno, pues yo no me siento así)



2 comentarios:

  1. Nadie, ni mujer, ni madre; con expresión sentimental, que sale a flor de piel, cubierta de sensaciones protectoras, amor infinito, pasiones sacrificadas, lágrimas calladas, alas que cubren, amor filial...puede sentirse mala.

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  2. Atreyu, compañera; afortunadamente las personas con frecuencia podemos apoyarnos unas a otras...y lo mejor es que ahora tenemos una herramienta que aún en la distancia (o gracias a ella), volcamos "al aire" nuestros sentimientos, miedos, deseos...y siempre hay alguien que está a tu lado...las palabras son una parte de nosotros mismos, y a veces lo que más nos reprenta y une...gracias por esos latidos al unísono

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