Círculos concéntricos en aguas cenagosas. Piedra que roza el agua sin maldad y sin mandato
Cada círculo es como una esperanza tántrica, como un objetivo alcanzado que se acerca a otros similares para sumar fuerzas y restar desesperanzas.
Puede que el agua ya nunca esté diáfana, pero tiene que tener la claridad suficiente para que no se convierta en la tumba del espíritu y en el peor de los casos, del cuerpo
Rayos equidistantes entre el valor y la cobardía. Relámpagos de vidas renacidas y marcadas a fuego. Luciérnagas de esperanza matan la oscuridad que da la tiranía adjetivada.
Hace más de veinte años, entre otras cosas escribía: “unamos las manos, las mentes y las fuerzas, y sobre las cenizas de este mundo corrompido, resurgirá con fuerza una humanidad renovada; ¡escuchadme!, la palabra es SOLIDARIDAD”
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