Sigo con mis filias musicales..
Esta pieza (una balada deliciosa) es una verdadera joya..no es realmente jazz, pero tampoco es ciertamente ninguna otra cosa, y todas a la vez..rezuma imaginación, provocando esa emoción que nace de la creatividad, algo demasiado inusual en la música moderna.
TOM WAITS canta con una voz destrozada por el alcohol y otras hierbas, pero le saca un gran partido..imprescindible para todo el que guste de la buena música y no use orejeras..
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