Solemos vernos tres o cuatro veces al año, ya que vivimos en
diferentes sitios y yo la que más lejos, pero es muy gratificante. Ese sábado
fueron ocho horas de risas y conversación a tope
Hay una pequeña
compañía de teatro que vestidos de
diferentes personajes del Medievo, y con unos básicos instrumentos musicales,
te hacen el viaje ciertamente entretenido. Más cuando éramos un grupo numeroso
y con ganas de pasarlo bien
Doy fe que el actor que daba vida a Bernardo de Agén, está realmente excelente en
su papel de obispo, y la forma del grupo de interactuar con los pasajeros,
hicieron la hora y media de viaje una sucesión der risas, sustos, bromas y buen
humor
Al llegar a Sigüenza esperaban los guías que nos llevaron a
recorrer la ciudad a través de diversos siglos Nosotros éramos el XXI, un variopinto grupo de
todas las edades
No voy a comentaros
nada de la ciudad porque sería muy extenso y lo explica mejor google. Lo
realmente importante es el reencuentro con gente que ves tan poco, el tiempo
libre que alguna vez puedes dedicarte a ti misma, las ganas de reír, participar
y sobre todo los momentos especiales que se quedan grabados en la memoria
Y tengo que decir que hubo uno realmente mágico e
inesperado. Al llegar a la estación y antes de ponernos en marcha, el grupo de
juglares tocó algunas piezas medievales…la música era preciosa, el ambiente
festivo y aquí esta servidora no pudo resistir el embrujo del momento y se puso
a bailar ella solita al son de la música. Así en frío parece un poco ridículo,
pero aseguro que la magia estaba servida, el apuro vino después al pensarlo.
El obispo entró en juego para meterse conmigo por infiel y
cortesana, pero no solo no me cortó, es que le contesté con tal énfasis que le
dio la risa por primera vez en la jornada
Salí corriendo con la cadencia de las notas todavía
prendidas en algún lugar extraño de mi mente


